Friday, April 24, 2009

Palabras soeces

¡Qué muchas palabras soeces se dicen a diario! Muchas por reacción, otras por mala costumbre y algunas por hacernos los más grandecitos. Las usamos de diferentes modos y con distintos sentimientos, pero ¿quién define que una palabra es mala? ¿Por qué si es mala la seguimos usando?

Bueno, en mi opinión, no existen malas palabras, sino que existen malos significados porque si venimos a ver, nuestro “español” es uno creado por nosotros mismos ya que la lengua española como se originó ya no existe en Puerto Rico. Los radicales moralistas o religiosos me condenarán porque el mismo Jesucristo condenó lo malo que sale de tu boca, eso lo acepto y lo entiendo. Pero mi mente es más analítica que literal porque si tomamos la Biblia y traducimos literalmente el texto, es cierto, no se puede hablar malo, pero yo creo en un Dios más inteligente que eso, y no creo que se limitara a meras palabras.

Sí, yo creo que en este país se debería cambiar muchas cosas, y sí, se escucha feo una persona no importa género ni edad maldiciendo y diciendo “barbaridades”. Pero, ¿acaso no es peor burlase de una persona por su peso, afinidad sexual, pasatiempos, gustos? ¿Qué creen que ofenda más a Dios? Por que si venimos a ver las dos cosas no están bien, pero, ¿qué pesa más? Qué carga más negativamente tu espíritu, un carajo o maltratar psicológicamente a tu esposa. Qué te autodestruye más, un coño o destruir la paz de tu hijo con peleas tontas. Que te fuma más la vida, un puñeta o prostituir con tus panas el físico de una chica. Hay miles de cosas que salen por la boca que no son “malas palabras” y hieren más a Dios, destruyen más tu intelecto, te infestan como humano cotidiano y dejas de ser único como fuiste creado.

Hay miles de cosas que decimos que no necesariamente están acompañadas de malas palabras, que hieren más que todas juntas. Y las decimos sin importarnos porque la sociedad señala a las malas palabras no los malos significados. Así hacen para resguardarse de lo que son débiles, ofender. Una de las mayores debilidades del ser humano es que tiene que estar agrediendo a otro para sentirse superior. Y la clase social permite estas ofensas para establecer líneas divisorias transparentes, pero visibles. Aquel que le dice puta, cabrona y pendeja a su esposa es un cafre, pobre y analfabeta, pero si este de clase le dice fácil, inútil, boba, eres una miseria de mujer, es una persona culta y se acepta que maltrate a su esposa así. Este mundo es demasiado literal, y no se sientan a ver un milímetro más allá de sus narices porque se les quema el cerebro.

Para terminar y dejar de agobiarlos, analicen cada cosa que hacemos antes de criticar y tirar balas al aire. Dios no mirará nuestros actos de forma literal, sino el por qué de lo que sucedió. Así que no esperemos que nos hable literal en sus enseñanzas, seamos más inteligentes que eso. Las palabras no se crearon para ser malas, sino para definir cosas y así poder comunicarnos. La ofensa no está dentro de la comunicación, porque es lo opuesto, es la ausencia de comunicación.

Jorge Díaz

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