Wednesday, August 23, 2006

¡AYUDAME!

Ayúdame, una petición que oímos a diario. Pero, ¿quien realmente nos ayuda? No nos ayuda el que nos resuelve el problema, el que nos hace la vida fácil, o el que evita que pasemos trabajo. Nos ayuda el que nos deja que pasemos trabajo, solo el necesario para aprender nuestra lección. Nos ayuda el que no nos resuelve el problema, sino que nos aconseja que camino seguir. El que nos hace la vida fácil, simplemente no nos ayuda, nos desayuda. Hay un refrán muy conocido sobre esto que reside en la Biblia, Dios dijo: “ayúdate, que yo te ayudare”. Así debemos actuar todos, si tu te ayudas, yo te ayudo. Si alguien viene a donde mi pidiéndome ayuda, yo lo ayudare pero el que viene a donde mi esperando que le resuelva todo, no se ira contento, pues su petición no realizare. Yo soy fiel creyente en que todos somos personas pensantes, y por eso te guiare por donde yo creo esta la solución, pero la solución, la tienes que encontrar tu mismo. Yo te ayudo a comprender algo, pero tienes que demostrarme que tienes el cerebro en movimiento para obtener mas de mi, si me demuestras que lo usas ganaras mas de mi. No acudas a mi esperando la respuesta a todos tus problemas, acude a mi esperando una guía de que trabajar para obtener la solución, la respuesta. Recuerden, “aquí no ayuda el que te pone la solución en bandeja de plata, sino el que te hace pensar cual es la solución, el que te hace encontrarla por ti mismo, el que te da las herramientas para resolver tu problema”.
Original por: Jorge Díaz – miercoles 23 de agosto de 2006
Editado por: Gina Ortiz –

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